La esperanza de reencontrarnos al otro lado: El orfanato
- Maryel Sanchez

- Oct 31, 2021
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Por Maryel Sánchez
‘El orfanato’ del 2007 es una de las más reconocidas producciones de Guillermo del Toro, una historia simple sobre el dolor de una madre cuyo hijo se ha perdido, en donde la desesperación, la tristeza y la negación a la resignación, desatan su valentía más grande para enfrentarse a las peores adversidades con tal de hallarle, ya sea vivo o muerto.
Laura es una mujer cuya misión de vida es ayudar a los niños en situaciones de abandono y enfermedad. Inspirada por su pasado, en compañía de su esposo e hijo adoptivo, Simón, adquiere el orfanato en donde fue criada desde niña. El pequeño Simón es un niño muy curioso e imaginativo dada su corta edad y no tiene la menor duda de que Laura y Carlos sean sus padres biológicos. La trama comienza cuando Simón confiesa a su madre tener amigos que ella considera imaginarios, destacando su nuevo mejor amigo Tomás, quien le revela a Simón los secretos que le ha ocultado su familia, como el hecho de que está enfermo y además es un niño adoptado. Laura, desconcertada, no haya explicación alguna sobre cómo se pudo haber enterado de un tema prácticamente prohibido en la familia, pues tras su adopción, descubrieron que Simón era portador de VIH y decidieron llevar el tratamiento de la forma menos notoria posible. En medio de la tensa discusión Laura abofetea al pequeño; sintiendo una gran culpa, lo deja a solas para relajarse. Más tarde, al regresar a la habitación del niño y descubre que ya no está, lo buscan sin éxito por toda la casa y concluyen con que se ha escapado, por lo que levantan un reporte policial de extravío.
Pasan los meses y no hay ni una pista de Simón, Laura, inconsolable, se culpa de haber provocado la huida de su hijo, mientras que su esposo, Carlos, se resigna cada día más a que la búsqueda jamás dará frutos. Laura también está consciente de que no hay pruebas físicas que ayuden en el caso y entre un esfuerzo por recordar las conversaciones, los juegos y analizar los dibujos de Simón, comienza a considerar la veracidad de sus historias “fantásticas”. Es así como Laura invita a su casa a un grupo especializado en detectar eventos paranormales, mismos que tras una inquietante sesión médium, confirman la existencia de las almas de no solo uno, sino seis niños que perecen en el interior de lo que alguna vez fue un orfanato. Carlos, incapaz de aceptar tremenda aberración, los acusa de charlatanes e incluso duda de la estabilidad mental de su esposa; así que,en vez de apoyarla y procurarla, la abandona bajo la excusa de que necesitan tiempo para sanar cada uno por su parte y a su ritmo. Laura, en vez de dejarse sumergir en el abandono, maneja la situación a su manera, sabe que su hijo está en otro plano, mucho más cerca de lo que imaginaba y está dispuesta a todo por recuperarlo.

¿Dónde encontrar las respuestas de un acertijo olvidado en el tiempo?
Laura descubre que una de sus cuidadoras, con quien ha tenido encuentros de grande pero no le ha reconocido, Beligna, tuvo un hijo con una condición que provocaba deformidades en su cabeza y rostro, mismo que murió ahogado en un descuidado juego con sus amigos del refugio. Beligna cobró venganza y asesinó a sangre fría a los pequeños, por lo que ahora la historia tiene sentido y Laura sabe que son ellos quienes se han llevado a su pequeño Simón.
Es así como recrea el escenario que ella recuerda de su infancia, los viejos dormitorios de los niños, la mesa grande del comedor, los uniformes, los juegos e incluso utiliza los muñecos que les pertenecían casi invocando sus presencias. Entre un montón encuentros con las almas de los niños, a Laura le es revelado que Simón siempre estuvo en el sótano de la mansión, resbalando por la escalera y muriendo casi al instante del impacto.
La aparición de la imagen propia como un mensajero que cruza hacia el otro mundo…
Es aquí donde del Toro nos regala la escena más desgarradora del filme, una madre llorando el cadáver descompuesto de su hijo en brazos. Laura sabe que lo logró, lo encontró y su único consuelo será haber tenido la oportunidad de abrazarlo una vez más. Ha completado su misión y sin más razones para continuar, toma un frasco de píldoras y se sumerge en un profundo sueño. Pasa la noche, una luz deslumbrante lastima su vista, ¿será que fracasó su intento de suicidio?. Laura abre los ojos y a través de la ventana descubre a su versión de niña pequeña; la mira fijamente y entiende que ahora están en paz, ambas se han liberado y la pequeña puede correr hacia la luz, en una perfecta representación de ‘El heraldo de la muerte’, la aparición de la imagen propia como un mensajero que cruza hacia el otro mundo, es decir, que trasciende.

Un conmovedor reencuentro
Laura siente el movimiento del pequeño cuerpo de Simón en sus brazos, nítidamente escucha su voz pidiéndole permiso para despertar y como si de un milagro se tratara, este se sostiene con la fuerza de sus piernas.
Al interior de la habitación llegan los demás niños, todos los compañeros de Laura en su infancia, la reconocen y aprecian, la han extrañado. En su inocencia de niño, como si de un juego se hubiera tratado todo el tiempo, Simón le pide a su madre que se quede a cuidar y leer cuentos a sus amigos, a lo que Laura sin dudar responde que sí, pues ella entiende bien que está en el otro mundo, en donde nada terrenal tiene importancia ya. Los días de sufrimiento y soledad, han acabado para las pequeñas almas, esas que durante tanto tiempo la atormentaban, ahora son vistas desde el otro plano de la historia, son vistas con igualdad y dejan de representar peligro y terror. Simón y Laura por fin están juntos y esta vez nada ni nadie podrá separarlos jamás.
Una película con un suspenso latente, que logra cambiar maravillosamente el pavor a una gran empatía por las almas perdidas. Un guiño a la esperanza de reunirnos con aquellos que amamos en vida, en cualquier plano de la existencia. Una prueba de que el amor de madre no tiene límites y lo puede todo.




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