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‘Hereditary’: el terror donde menos te lo esperas.

No hace mucho que Ari Aster decidió adentrarse y revolucionar el mundo del cine de terror; un director joven con una trayectoria proporcional, que nos ha regalado escenas indiscutiblemente inolvidables, no solo por las imágenes no aptas para todo público, sino por la carga emocional de sus historias. Elementos como el luto, el fuego y accidentes aparatosos, son tan solo algunas de las constantes que Aster nos regala en sus entregas desde “Thestrange thing about the Johnsons” del 2011 y que, sin duda, representan una marca personal en sus producciones.


‘Hereditary’ del 2018, es una película inmersiva en el suspenso, el terror y los giros de trama, que mantienen al espectador en constante sorpresa. Comienza con un escenario en que la abuela materna de la familia fallece y contrario a lo que esperamos, la familia no se ve alterada ni afligida por ello, por el contrario, su hija, Annie, confiesa a su esposo sentir culpa por no llorar si quiera la muerte de su madre. Impulsada por este cargo de conciencia, Annie acude a un grupo de personas con las que pueda sentir la confianza de desahogarse, sin necesidad de abrumar a su familia. “Le dejé tener a mi hija y de inmediato le encajó las garras”, es así como Annie narra la separación entre ella y su madre hasta el nacimiento de su segunda hija, Charlie y un conjunto de detalles inquietantes sobre la terrible relación entre ambas.



La tensión aumenta cuando en su afán por evitar que Peter(hijo mayor) beba alcohol en una fiesta, Annie obliga a Charlie a acompañarlo, de forma que él sienta la responsabilidad de su hermana menor. Acuden juntos a la fiesta y Charlie sufre un ataque después de comer un pastel,cuyos ingredientes desconocidos le provocaban alergia. Peter conduce a toda velocidad hacia el hospital y tras un trágico accidente, Charlie pierde la vida. Annie se encuentra inconsolable, pues ha perdido a una hija, la más pequeña y no puede evitar culpar a Peter por su ausencia.

Cuando pensamos que la fatalidad ha arrasado con esta desdichada familia, comienza el verdadero terror. Annieconoce a Joan, un polémico personaje cuyas intenciones son incomprensibles, pero de alguna forma, siempre sospechosas. Esta se adentra en la sensibilidad de Annie, la acompaña, se convierte en una confidente y finalmente la convence de que es posible volver a ver a su hija, a través de cierto ritual casero que desemboca en terribles consecuencias. Al final, sabemos que la abuela siempre fue parte primordial de un culto satánico, cuya existencia debía asegurar con el sacrificio de su familia, proponiendo a uno de ellos como el descendente elegido.

La manipulación es un tema central en esta entrega, todo el tiempo los personajes parecen ser influenciados por alguien que les persigue, observa sus movimientos e incluso les dicta qué hacer, como aquella escena en que tras el terrible accidente que sufre su pequeña hermana, en estado de shock, Peter asienta con la cabeza y afirma con un “ok”, o los supuestos episodios de sonambulismo que Annie presenta a lo largo de la historia y que en realidad atientan contra la vida de sus hijos y de sí misma. De la mano con lo anterior, la película empieza y repite escenas de las casas a escala (casas de muñecas) que fabrica Annie, planos que se convierten en su propia vida, como una metáfora a la manipulación que los integrantes del culto ejercen sobre la familia para preservar su legado.


Aunque parezca tan compleja, en realidad toda la cinta está marcada de simbolismos que mantienen el hilo conductor de los hechos; todo el tiempo hay escenas con especial énfasis en la casa del árbol que parece ser inofensiva, el símbolo del collar que porta la abuela, mismo que heredó a su hija y que marca el árbol con el que Charlie termina decapitada, etc.Independientemente del un notorio favoritismo por secuencias de cabezas en las producciones de Aster, encajan a la perfección dentro de esta historia pues de acuerdo con la mitología de ‘Rey Paimon’, es imprescindible que el anfitrión del cuerpo a poseer sea uno masculino y la mejor forma de completar la invocación sea bajo demanda de tres cabezas femeninas decapitadas, en este caso, las de la abuela, la madre y la pequeña Charlie.

El título de la película hace todo el sentido una vez concluida la misma, pues el destino de cada uno de los personajes estaba ciertamente decidido, el sacrificio, una herencia inevitable. Una de las películas más intrigantes de los últimos años, que juega con un terror incontrolable, uno que se vive en donde el sentimiento de protección debería predominar, un terror en nadie se espera, en el núcleo de la misma familia.

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