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La nueva versión de Candyman

Siendo la segunda película de Nia DaCosta. Candyman (2021) es una clase de secuela/spin-off de la película del mismo nombre de 1992 dirigida por Bernard Rose. Cuenta la historia de Anthony McCoy (Yahya Abdul-mateen II), un artista quien, buscando inspiración para su nueva obra, se muda a Cabrini-Green junto a su novia; Brianna Cartwight (Teyonah Parris). Al par de meses de llegar, descubre la leyenda más famosa del lugar: Candyman. Lo que le llevará a un espiral de horror, obsesión y muerte.


Aunque se llegó a decir sobre la directora en los avances, es un poco más que obvio cómo se resaltó está película, ya que Jordan Peele trabajó y escribió está película. Con su creciente fama solo con sus dos proyectos Huye (Get out, 2017) y Nosotros (Us, 2019), atrajo mi atención demasiado. También, ya tenía conocimientos de la existencia de la película original, pero no he tenido la oportunidad de ver la original.



Si al igual que yo, no han podido acercarse a esta franquicia. Lo mas probable es que se sientan muy distantes de la trama. A pesar de que se nos hace un resumen de la primer película, llega a ser difícil conectar. Como si faltaran muchas piezas, pero, conforme va avanzando se va armando bien el contexto. En varias escenas de este tipo, se usan secuencias animadas con títeres de papel a contraluz que resaltan super bien con la trama, da un ambiente tétrico y melancólico. A pesar de esto, no logré entender con exactitud como se relacionan ambas películas. (Además de la maldición del Candyman)


Sin embargo, se puede sentir ese porque, y es que el mensaje que se da en esta película es más social, especificamente, sobre las injusticias raciales. Y si no te queda claro este mensaje, todos los créditos te lo plasman a la perfección, incluso al final de estos hay un pequeño mensaje donde se recomienda visitar una página web a una asociación enfocada en el tema. Se le da una historia un tanto diferente al (o los) personaje(s). Llegando a recordar a películas como Paranorman (Butler, Chris. Fell, Sam. 2012), Historias de miedo para contar en la oscuridad (Øvredal, Andre. 2019) o la reciente trilogía de La calle del terror (Janiak, Leigh. 2021). Pero sin quitarle el peso terrorífico al personaje. Aún hace presencia, más de lo que esperaba.


Tony Todd hace un papel increíble como el Candyman, logra dar miedo su presencia, y no solo por el maquillaje. En cuanto a esto último mencionado, el maquillaje es genial, se fusiona la tecnología con los efectos prácticos, que incomoda bastante, no solo con la sangre y heridas que la volverían una película gore, en especial en el clímax, donde raya al body horror o terror corporal. Personas con tripofobia; cuidado.



El sonido es fascinante, en algunos momentos la música y efectos sonoros se suben demasiado llegando a lastimar el oído en vez de causarte emoción, pero es en los sonidos más pequeños y sutiles que se plantean desde el principio, como la caída de un dulce o la envoltura de uno, que la tensión se incrementa demasiado. La próxima vez que escuche un dulce caer, juro que saldré corriendo. Y no creo ser el único, pues era en esos momentos cuando la audiencia reaccionaba más.


Si vas a verla con la intención de ver algo al estilo de Jordan Peele, Nia DaCosta te mostrará un buen intento. Tanto en su inicio silencioso que incrementan los escalofríos hasta los créditos iniciales, así como el personaje humorístico que sirve para aligerar la tensión, en este caso Troy Cartwright interpretado por Nathan Stewart-Jarret. Bastante entretenida, misteriosa y en varios momentos escalofriante, es un buen estreno para esta semana, con una crítica social a como el racismo puede afectar a varios aspectos, no solo el arte, si no muchos más. Eso sí, se sugiere ver la primer película de los 90's para entender mejor la trama.

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